en es #HuescadeCine - Del 17 al 25 de Junio 2016

“Me encanta Buñuel, me encanta este premio”

“Me encanta Buñuel, me encanta este premio”

El director español Adolpho Arrietta recibió ayer sábado, 15 de junio, el premio Luis Buñuel durante la clausura del 41° Festival Internacional de Cine de Huesca en el Teatro Olimpia. El galardón reconoció la trayectoria del director de Tam Tam, Flammes o Vacanza permanente, entre otros de sus muchos títulos.

“Me encanta Luis Buñuel, me encanta el premio”, transmitió Arrietta a los medios en su encuentro en la Diputación Provincial de Huesca. El cineasta aclaró que en un principio creyó que le habían otorgado el premio por su documental Dry Martini (Buñueloni cock-tail), ya que “es una adaptación de una historia de Buñuel”. En la figura de Arrietta se dan algunos condicionantes que marcaron la vida de Buñuel: emigrado y residente en Francia durante años, surrealista y cineasta.

Adolpho Arrieta ha recordado en la rueda de prensa que su película Merlín lo vinculó a Huesca en 1991. “El Ayuntamiento de Huesca coprodujo la película”, explicó el cineasta, que eligió como escenarios espacios como el Monasterio de San Juan de la Peña o el Castillo de Loarre. Arrietta rememoró las duras condiciones del rodaje invernal. “Estuvimos filmando a 15° bajo cero en el Monasterio de San Juan de la Peña”. De aquel tiempo en la tierra que ahora le rinde homenaje recuerda también las extrañas sensaciones que todo el equipo tuvo en el Castillo de Loarre: “se cerraban las puertas de golpe y se oían ruidos. Fue una especie de Poltergeist”, añadió risueño. “Es una película,” dijo, “que me encantaría que pusieran aquí”.

El cineasta estuvo acompañado en la rueda de prensa por Manuel Asín, director editorial de la productora y editora cinematográfica Intermedio. “Arrietta es, injustamente, poco reconocido en España”, expresó Asín durante la introducción que hizo del director de cine, en la que recordó que Intermedio, en colaboración con el Festival Internacional de Cine de Huesca, editará próximamente la integral cinematográfica de Arrietta. “Adolpho es más conocido y reconocido en Francia”, donde está considerado uno de los grandes del cine surrealista y continuador de la llamada “nouvelle vague”.

Casi al final del encuentro con los periodistas, Arrieta expresó que hoy en día prefiere estar en un sofá de su casa viendo una buena película que le guste, a ir a las salas de cine. Reconoció que solía ver siempre las mismas películas clásicas, como por ejemplo Cantando bajo la lluvia, “que habré visto cincuenta veces”.  Habló del cine americano de los 50 y los 60, del cine inglés de los años 40, y repasó sus directores favoritos de la escena francesa, ninguno de ellos actual, salvo alguna excepción.

Arrietta confesó estar trabajando en una versión personal de La Celestina, “a la que le he quitado el catolicismo y la Inquisición” y para la que muy probablemente ha encontrado ya un productor, “aunque prefiero no decir nada hasta que no se confirme”. Dentro de sus próximos trabajos, Arrietta confesó tener una especial fijación con el cuento de La Bella Durmiente. “Me encantaría poder rodar La Bella Durmiente en 3D. Tengo en mi cabeza, sobre todo, esa escena cuando llega el príncipe al castillo y encuentra a todo el mundo dormido. Me la imagino perfectamente con el príncipe recorriendo ese espacio con el tiempo detenido”.

Arrietta confesó estar encantado en Huesca. “Mi estancia aquí ha sido muy agradable y el Festival me ha encantado, aunque me ha parecido algo corto. Me hubiera gustado que durara más mi estancia aquí”, finalizó.

El director franco-español (así se considera, tras sus largas estancias en el país vecino) firmó a continuación la foto que quedará en el archivo del festival, elegida por él mismo y con las características intrínsecas de su arte: especial y rompedora. La foto, muy oscura y en la que apenas se dibujan unas gafas y un rostro, engrosará las paredes de la sede del Festival de Cine junto a otras decenas de personalidades cinematográficas que han pasado por Huesca. Hasta en la firma de la foto dejó el cineasta su sello personal. Trazó una línea de puntos que recorre toda la imagen y estampó su firma provocando la ovación cerrada de todos los presentes.