en es #HuescadeCine - Del 17 al 25 de Junio 2016

Dos euros ochenta

Dos euros y ochenta céntimos le costaron las palomitas a Peter Pan. Campanilla había insistido mucho en comerlas mientras veían la película, y el pobre niño no le podía decir que no a su amiga. Contempló divertido cómo John Travolta piropeaba a la chica de la taquilla para poder entrar gratis, mientras en la cola los Vengadores se quejaban del precio de la entrada. Peter miró su tique para saber la sala de la proyección, la 12. Eso significaba que debía subir cinco pisos por las escaleras, ya que hacía diez minutos que Hulk había roto el ascensor al intentar subir en él. Sorteó como pudo a Darth Vader y Yoda que discutían sobre algún asunto intergaláctico y comenzó a subir las escaleras. No había recorrido ni medio tramo cuando Cenicienta bajó a toda prisa buscando su zapato de cristal. ¡Pobre chica, no tenía ningún par de alpargatas completo! A punto estuvo de chocar con Jack Sparrow, que huía de unos tipos uniformados y siguió subiendo. En la tercera planta descubrió a Scarlatta O’Hara gritando frases sin sentido y a su lado a Batman intentando tranquilizarla. ¡Oh, por fin en el quinto piso! Entró a la sala y vio que las dos mejores filas estaban ya ocupadas por Al Capone y su familia. Buscó su asiento, el 13B, y encontró a Indiana Jones ocupándolo. Después de una tensa conversación en la que se disputaron la propiedad de la butaca, Peter decidió buscar otra y se sentó entre James Bond y Harry Potter, que lanzaba hechizos para aumentar el volumen de su bebida. Cuando estaba a punto de empezar la película, Rambo entró en la sala lleno de sangre y polvo, como siempre, y ocupó dos sitios: uno para él y otro para su cuchillo. Las luces se apagaron y comenzó el film. Era la película de ciencia ficción más esperada del año, cuyos protagonistas eran unos seres que llevaban el coche al taller, trabajaban todo el día para pagar facturas y compraban en sitios a los que llamaban ‘supermercados’. Peter cogió un puñado de palomitas y se lo llevó a la boca mientras completaba la historia de esos seres imaginarios, los humanos.

Autora: María Elisa Becana Escanero (Huesca)